Una enfermedad del nuevo milenio

La utilidad de las presentaciones digitales no necesariamente garantiza su uso eficaz, ni que el método de exposición se aplique de manera apropiada con el contenido adecuado e integrado a otras estrategias didácticas, por el contrario un número creciente de docentes y ejecutivos de compañías están expresando abiertamente su hostilidad hacia su uso; porque sólo se emplean los recursos tecnológicos sin sentido, de hecho culpan al software de afectar la relación entre el expositor y la audiencia, tal como lo expone David Byrne en su artículo en CNN.com ¿PowerPoint nos hace estúpidos?[1]

Como sea, el estándar de las presentaciones digitales es un paradigma que ha venido a simbolizar una charla aburrida, simplista, llena de puntos con un funcionamiento rígido y lineal –este síndrome de PowerPoint es una enfermedad bien conocida, diagnosticada claramente por una serie de investigadores y profesionistas en una variedad de análisis de la eficacia en la comunicación educativa, institucional y corporativa, quienes denominaron a este fenómeno “Powerpointitis”; es decir, el abuso del medio digital para intentar suplir la deficiencia de contenidos, aunado al desconocimiento del lenguaje audiovisual en una herramienta eminentemente multimedia; en la que se intenta saturar de texto como si fuese un medio impreso al desconocer todos sus potenciales.

Esta visión expresa la frustración ante la “imposición de la tecnología,” donde la rigidez del medio limita de forma excesiva las acciones de un expositor. El efecto es similar a comprar un par de zapatos si únicamente hubiera un tamaño, un estilo y un color del cual elegir. Sorpresivamente, hasta ahora la polémica ha producido poco cambio e innovación significativa.

Scott Adams –autor de la historieta Dilbert recientemente (el 16 de agosto de 2000) retrató a un miembro de la audiencia que se derrumbaba por el “envenenamiento con powerpoint”; al someterse a ver demasiadas páginas, muchos clipart, pensamientos simples e indicadores de línea o viñetas. Barb Jenkins denomina a este mismo fenómeno PowerPointlessness[2] (palabra sin traducción al español) para referirse al mal uso de los recursos en una presentación digital que emplea cualquier transición visual, sonidos, y otros efectos que no tienen ningún propósito perceptible, utilidad o beneficio.

Que quede claro que no estamos en contra del empleo de esta herramienta sino de su abuso y uso ineficiente; lo que se propone es el empleo adecuado tanto del método de exposición como del uso didáctico de las presentaciones digitales –el problema no es el software, por el contrario, es una magnifica herramienta para comunicar información, para motivar y enseñar.

En un análisis crítico para someter su presentaciones digitales a la validez de las sesiones científicas realizadas por el Servicio de Cirugía Plástica del Centro Médico Nacional “20 de Noviembre”,[3] los doctores Urrutia, Cuenca, Duarte y Crespo comentan que los errores comunes en los que incurre un orador en el diseño de sus presentaciones digitales es que un 54% de las mismas están sobrecargadas en texto, el 11.1% tiene faltas de ortografía, el número promedio de diapositivas es 61, con un tamaño promedio de archivo de 14 Mb lo que puede producir fallas técnicas por su peso.

Asimismo, los estudios de Dave Paradi (2006), investigador de la Markette University, revelan las siguientes molestias:

Este fenómeno es referido y descrito de manera jocosa pero acertada en un artículo del Dr. Wiston Tan del Centro de Desarrollo de la Enseñanza y el Aprendizaje de la Universidad de Nacional de Singapur:[4]“Hay una enfermedad de proporciones epidémicas en nuestro siglo. Se conoce como PowerPointitis. Quizá se esté riendo, pues es probable que esté familiarizado con Microsoft PowerPoint®. El fabricante promete que este software puede proporcionar las herramientas que necesita para fortalecer sus puntos de vista. Pero con toda la seriedad, ¿de verdad lo hace? Definición y características clínicas“PowerPointitis es un desorden que se presenta por la dependencia del programa de computadora de PowerPoint® con el fin de realizar una exposición; en la que en algún punto u otro, la mayoría de los usuarios de las presentaciones digitales han sucumbido a esta enfermedad.”

PowerPointitis no discrimina edad, posición económica, o grado de estudios, y afecta tanto a hombres como a mujeres.

El resultado principal de PowerPointitis es una audiencia desinteresada. Las diversas audiencias receptoras de las presentaciones digitales manifiestan a menudo los síntomas que pueden incluir dolores de cabeza, visión velada, pérdida de concentración, somnolencia y letargo (también se han divulgado varios casos raros de la alucinación y comportamiento irracional).

Subtipo I: Síntoma de ‘Perdidos en el Espacio’
Existen dos maneras de que el expositor pueda perderse por la gran cantidad de información en su computadora personal: 1) por colocar todos sus archivos en el escritorio, aunque estén identificados por nombre, ya que los iconos son idénticos, 2) la otra manera de perderse es cuando la presentación se desarrolla con demasiadas diapositivas y el expositor navega frente a la audiencia causándole mareos en el transcurso de su búsqueda de aquella que necesita en un momento determinado o saltándose aquellas que en ese momento decidió no usar. Al respecto, el Dr. Tan comenta:
“Aunque PowerPoint ayuda a organizar la presentación, a menudo es difícil saber donde se encuentra exactamente la información, debido a la poca destreza y probable ineptitud del expositor.” Mientras que es posible moverse alrededor y saltar diapositivas, cualquier persona que ha intentado hacerlo dentro de una presentación lineal le dirá que no es una tarea fácil.

Subtipo II: ‘Letargus Technopointitis’
Una de las formas más insidiosas de PowerPointitis, se cree que ocurre más comúnmente entre los usuarios experimentados del programa y es una de las quejasprincipales de la audiencia el que toma demasiado tiempo la carga de algo que no es digno de verse. Este subtipo comenta Tan:
“… implica comúnmente el uso frecuente de las funciones de PowerPoint tales como ‘animación de autoformas y texto’, ‘hiperligas absurdas’, inserción de ‘videos, imágenes y sonidos’ sin sentido y relación alguna con el tema a desarrollar.

Subtipo III: ‘Textus Numerus’
‘Textus Numerus’ (del latín texto amplio y numeroso, dícese de la saturación de la pantalla por texto), es una condición muy común, consiste en tener demasiada información que leer y decir en una sola diapositiva.

Un aspecto importante de PowerPoint es colocar cosas en forma de puntos (viñetas). Sin embargo, no todos comprenden este recurso.

El expositor en vez de usar el texto para apuntar y reforzar lo que está diciendo, satura de información la diapositiva y después procede a leerla, al más simple estilo karaoke,[5] que hace que dé la espalda al público para seguir lo que se encuentra escrito en la pantalla. En ese momento la audiencia no sabe si leer, escuchar o escribir, lo que produce varios efectos desafortunados:

“Primero, el foco de atención del espectador cambia de lugar del orador a la proyección en pantalla. Segundo, cuando los espectadores son estudiantes se enfrentan repentinamente con un difícil dilema: comenzar a copiar frenéticamente todo lo que está escrito en la diapositiva, o bostezar y dormirse para recuperar el sueño de la desvelada del día anterior. ‘Textus Numerus’ afecta a cada individuo de forma diferente, esta estratificación considera también a aquellos que a menudo se levantan por un café y galletitas o se salen a los pasillos del salón donde se está llevando a cabo la charla.

Subtipo IV: ‘Visualis versatilis’
Existen tres variantes de este subtipo, cuando se abusa de los recursos gráficos de la tipografía y del color, o ambos simultáneamente. Wiston Tan las describe de la siguiente manera:

“Este desorden resulta del uso de demasiadas opciones y variaciones de fuentes tipográficas. Hay una falsa idea de que entre más tipos de fuentes y tamaños usados en una sola diapositiva más atractivo es el texto, sobre todo cuando se emplea wordart. Desafortunadamente, se obtiene un efecto de nota de rescate, que para la mayoría de los estándares es poco atractivo.

“El color, discretamente usado, puede proporcionar énfasis e interés. Sin embargo, también existe una falsa idea con respecto al color, similar al punto anterior, en el que entre más colores se utilicen en una sola diapositiva es mejor para llamar la atención –produciendo un efecto psicodélico e hipnótico que da náusea.”

Se presentan algunos casos donde ambos fenómenos aparecen simultáneamente, una plantilla con colores no gratos, con una imagen de fondo sin sentido con el tema y letras sobrepuestas. Es muy sencillo identificarlos pues los colores de fondo, las texturas, o cualquier otro elemento de la plantilla varían de diapositiva en diapositiva durante una misma presentación creando un síntoma de arcoíris o paleta de colores; es decir, no se mantiene un mismo estilo ni se sigue algún concepto de diseño.

Algunos de los entrevistados que caen en este error afirman “es mi forma de mantener la atención”, “entre más chillante el color los mantengo más despiertos” o “hay que usar todo lo que esté a la mano en el programa ¿no?”.

Subtipo V: El Síntoma de ‘Volver al futuro’
Probablemente asistió a ver en el cine la trilogía de la saga “Volver al futuro” donde el protagonista repetía una y otra vez el mismo error en las diferentes épocas a las que viajaba. Un fenómeno similar le sucede a los expositores que usan materiales que la audiencia ya conoce y ha visto en otras demostraciones de otros oradores con ligeros cambios de color o de posición, pero siempre usando los mismos recursos (plantillas, imágenes y efectos) prediseñados y saturando de textos del tipo wordart, lo que produce que el espectador reduzca su atención al tener esos referentes comunes y pensar ‘ya la ví’ o ‘se parece a una charla anterior’.

Subtipo VI: ‘El Síntoma XEROX’
El síntoma Xerox podemos observarlo cuando las imágenes y cuadros de apoyo son de en baja resolución escaneadas de libros, fotografías y fotocopias. Así mismo, cuando se recurre a copiar y pegar textos e imágenes, regularmente de Internet, sin sentido alguno con el tema o relación al concepto de estilo de la diapositiva.

Subtipo VII: ‘NH1PPT1’
Sucede cuando muchos expositores simultáneamente cargan su presentación en una computadora de la institución con el nombre “presentación 1” sin darse cuenta que han eliminando la próxima anterior con el mismo nombre, y cuando su compañero tiene que exponer… simplemente no existe su archivo, no corre o está infectado con virus.

Subtipo VIII: Wordtitis, Casinus Operandis
El expositor lee directamente de la pantalla el texto desde el procesador de palabras y empieza a buscar la parte que quiere resaltar deslizando la barra lateral de forma muy rápida, provocando un movimiento del texto que ‘marea’ al espectador durante el proceso (de manera similara a las máquinas tragamonedas de los casinos), para darse cuenta que no encuentra lo que estaba buscando.
2 El estado actual de las presentaciones digitales y qué falta
Muerte por PowerPoint según Alexei Kapterev en español
Muerte por PowerPoint: Tips para ejecutivos y estudiantes según Chris Yeung en español
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